Replantar los bosques quemados puede tomar años

Si bien la máxima urgencia sigue siendo evitar la erosión de los suelos, es necesario observar la naturaleza para saber cuándo reforestar.

Por: www.lignum.cl
Pumanque, en la Región de O’Higgins, quedó en la retina como una de las postales más impactantes de los incendios que asolaron la zona centrosur del país. Fueron más de 357 mil las hectáreas, en total, de bosques, plantaciones, praderas y otros, las que quedaron reducidas a cenizas. Recuperarlas es una tarea titánica y un largo camino.

Como una forma de aportar a este proceso, la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica encabezó un taller en Pumanque, sobre las medidas que deberían tomarse ahora para consolidar la recuperación.

“En vez de hablar de bosque nativo, preferimos hablar de reconstruir un bosque resistente al fuego, uno que sea más resiliente”, dice José Antonio Alloza, investigador del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) en Valencia, España, e invitado especial al encuentro. Con las proyecciones de alza de las temperaturas y, en muchos casos, de disminución de las precipitaciones, este debería ser el objetivo central en la recuperación, argumenta.

Bajo observación

Si bien en España la realidad es distinta, hay lecciones que se pueden homologar con lo que ocurrió en el país. La más evidente es la necesidad de evitar la erosión de los suelos como la primera gran prioridad. “Hay distintas técnicas, desde usar la misma madera quemada picándola para generar una capa de protección del suelo, hasta distintas estructuras que lo contengan cuando hay pendiente”, explica.

El paso que sigue, a su vez, es menos obvio. Aunque para muchos el reforestar lo antes posible sería lo más sensato, el experto advierte que esto no siempre es así. “Es necesario observar cómo responde la vegetación quemada para determinar qué hacer”, explica.

En este punto, Chile está en desventaja. A diferencia de España, donde los incendios son recurrentes hace mucho tiempo, para la vegetación local esto es algo nuevo. Por ello, los datos que se tienen para predecir qué pasará -luego de uno de los incendios más grandes que ha tenido el país- son casi inexistentes.

“La recuperación tiene que ser respetuosa con la vegetación y el suelo, y requiere de tiempo”, explica. En algunos casos recién se debería plantar en un par de años y, en otros, incluso después de cinco. En España tienen décadas de experiencia observando, algo que habrá que aprender localmente desde ahora.

Dentro de esa evaluación, la prioridad la deben tener las áreas más sensibles. Ya sea por el peligro de erosión o por el tipo de vegetación. Y luego, generar un plan de acción que debe ir modificándose según avanza la recuperación.

“En España, las especies están acostumbradas al fuego, pero en Chile no”, asegura.

Aunque la experiencia ayuda mucho, los problemas también cambian. Zonas que fueron destinadas a producción forestal en la península Ibérica han sido abandonadas, por lo que la generación de material inflamable no tiene supervisión. Ello implica una nueva preocupación dentro de las medidas de prevención que se deben tomar, concluye el especialista.

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